Cuarto testimonio contra César Monterroso

Los comportamientos indebidos del profesor Pamer y jefe de práctica PUCP, César Monterroso, han merecido que la página de Facebook “Profesores Acosadores Peruanos” le dedique un cuarto post en el que, precisamente, aparece una cuarta víctima contando la negativa experiencia que tuvo con el mencionado jefe de práctica y profesor.

Cierto día, la víctima y su amiga, que por aquel entonces tenían diecisiete años de edad, estudiaban en una academia Pamer. En una de las tantas clases, Monterroso se acercó a las alumnas cuando estaban a punto de salir al descanso. Parecía estar dispuesto a hacerles comentarios acerca del curso. Sin embargo, con un poco más de conversación, le sugirió a una de las alumnas que debía sacarse la polera si es que sentía calor; así, sin que importara lo que tuviera debajo de esa prenda de vestir.

Un amigo de las alumnas salió en defensa. Le dijo a César Monterroso que él también podía quitarse el polo, puesto que no tenia nada debajo. El profesor replicó que no, porque en la chica eso se vería muy sexy. Luego de eso, solicitó a la víctima de acoso si podía tomarse una fotografía con ella. Sin embargo, cuando hacía el pedido para la foto ya la estaba tomando y, luego, envió la fotografía vía WhatsApp.

Cerca de las alumnas, en aquel incómodo momento, estaba la tutora de las alumnas. A ella le informaron sobre la situación de acoso. Ese mismo día se supo que César Monterroso, a otra alumna de la misma academia Pamer, le había dicho que le gustaba mucho los rasgos de su rostro. El testimonio sigue con que esta chica contaba con un amigo cerca, por eso mismo César Monterroso no insistió más.

Unos días después una persona de autoridad en Pamer se presentó en el aula de la estudiante acosada. Pidió disculpas por lo sucedido y prometió que se tomarían medidas en contra de César Monterroso. Aquel jerarca de Pamer preguntó a las chicas de qué manera estuvieron vestidas el día de los hechos. Según la víctima, parecía que pretendía disculpar o aminorar la responsabilidad del profesor. La víctima respondió que estuvo vestida con buzo deportivo, “como siempre”.

Cierto día, una amiga de la víctima, que estudiaba en la misma aula de la alumna a la que César Monterroso le dijo que le agradaba su rostro, le preguntó a este las razones por las que le tomó la fotografía a su amiga. César Monterroso respondió que aquella alumna se parecía mucho a su sobrina.

Poco tiempo después, César Monterroso regresó para dictar clase en el aula de la víctima de acoso. Esta, además de su amiga, recibió como sugerencia que mejor hiciera las paces con el profesor acosador, que ya sabía que lo habían acusado, y les sugirieron que a César Monterroso le verían continuamente en la PUCP así que hacer las paces con él era lo más conveniente.

Como resultado de ser víctima de acoso, las alumnas siempre estuvieron rodeadas de compañeros a manera de precaución durante el tiempo que duró el ciclo. César Monterroso solía mirarlas de un modo distinto que a las otras alumnas.

Quizás pueda parecer alejado de la realidad cotidiana de la PUCP el caso de un profesor acosador de una academia Pamer. Sin embargo, las cosas no son así. César Monterroso suele dictar asesorías personalizadas a alumnos del campus PUCP a cambio de dinero, es uno de sus ingresos adicionales a trabajar en Pamer. Muchas estudiantes de las que recurren a él suelen ser exalumnas de Pamer y, así, se ponen en peligro al estar al acecho de este acosador y potencial depredador sexual.

Otra cosa que preocupa es que muchos de los jerarcas de Pamer Academias son egresados de la PUCP… ¡y se atreven a encubrir y perdonar a un empleado acosador! ¡Qué vergüenza para Pamer Academias y para esos egresados de la PUCP!

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