El profesor Gary Urton y la PUCP

Continuando con las revelaciones que el blog de Michael Balter ha puesto en evidencia, existe un entramado de poder basado en el sexo que involucra a Gary Urton, antropólogo norteamericano y profesor de la Universidad de Harvard, que mantuvo un vínculo cercano con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Lo que sigue a continuación es un extracto y traducción de un larguísimo post del mencionado blog.

 

Quién es Gary Urton

Presidente del Departamento de Antropología de la Universidad de Harvard, Gary Urton es una eminencia mundial en lo que se refiere a los quipus, los antiguos nudos de la civilización inca, que sirvieron, como afirman diversas fuentes, desde la contabilidad hasta como un posible medio de comunicación de relatos épicos sobre cada gobernante inca.

Con motivo de ese interés académico, Gary Urton entró en contacto no solo con coleccionistas privados alrededor del mundo, poseedores de más de un ejemplar de quipus, sino que también entro en contacto con la tierra de los incas, Perú. Es allí donde, entre otras cosas, desarrolló un estrecho vínculo con museos e instituciones académicas, como el MALI y la PUCP.

Gary Urton consiguió forjar lazos estrechos con la PUCP, tanto así que llegó a formar parte de un proyecto con quien es conocido como “el arqueólogo más poderoso del Perú”, es decir Luís Jaime Castillo Butters.

Tanto la PUCP como la Universidad de Harvard compartieron el proyecto de San José de Moro, un espacio de investigación arqueológica en el Valle de Moche al cual asistían estudiantes peruanos (procedentes de la PUCP) y otros de origen extranjero. La participación de la PUCP terminó en el 2013, año en el que la escuela de campo pasó a ser dirigida exclusivamente por la Universidad de Harvard y con Gary Urton a la cabeza del proyecto.

 

Las revelaciones de The Crimson

No hace mucho que The Crimson, el diario de estudiantes de la Universidad de Harvard, publicó una investigación sobre una red de poder, que data desde los años 80, en el campo de la antropología norteamericana del más alto nivel, en la que existía una jerarquía basada en méritos, gobernada por poderosos profesores que recurrían al acoso y la extorsión sexual hacia las mujeres.

Dentro de esa jerarquía aparecen tres poderosos antropólogos de la Universidad de Harvard. Los catedráticos involucrados son Theodore C. Bestor, John L. Comaroff y Gary Urton. Gracias a esa estructura de poder y manejo de influencias es cómo los profesores superaban cualquier tipo de denuncia por acoso sexual, tanto de profesoras como de alumnas.

En otras palabras, el juego se resumía a que los profesores más poderosos obtenían beneficios sexuales de las alumnas a cambio de que estas no sean perjudicadas por ellos. En caso de que las alumnas se negaran, eso podría traerles consecuencias muy funestas: un poderoso profesor enfadado podía cerrar las puertas para oportunidades a muchas estudiantes y también encargarse de que fracasen como profesionales por no satisfacerlos sexualmente; y, además, esos profesores establecían precedentes para futuras estudiantes, marcándoles pasos a seguir, si buscaban triunfar en sus carreras profesionales.

 

Gary Urton entra en acción

En ese mundo está involucrado Gary Urton, profesor norteamericano vinculado a la PUCP. Según uno de los testimonios que lo imputan, a partir de una declaración jurada, que data del año 2011, una estudiante suya consiguió contactarlo a fin de que hiciera una recomendación para su tesis. Gary Urton aprovechó para elogiar en términos académicos a la estudiante como una brillante promesa de la antropología. Además, en esa conversación, Gary Urton añadió que él podía ayudarle a conseguir sus objetivos profesionales al mismo tiempo que colocaba una mano sobre la rodilla de la estudiante, a manera de insinuación sexual, al mismo tiempo que sugería un encuentro en un hotel.

La estudiante entendió de lo que se trataba. Pensó en lo que estaba en juego: una carta de referencia más que positiva a cambio de un encuentro sexual. La estudiante aceptó. Unos días después, la carta aún no estaba escrita. Según la declaración hecha, la joven estudiante fue inducida a beber alcohol y a realizar actos sexuales que no eran de su agrado. Posteriormente, ya hecho el favor, la estudiante recibió una calificación sobresaliente y una recomendación para la escuela de posgrado.

Existe un testimonio más que incrimina a Gary Urton como un acosador sexual. Jade Guedes conserva un mensaje de correo de sus años como estudiante en los que Gary Urton le hacía proposiciones para un posterior encuentro sexual.

 

Kimberley Theidon y la venganza de Gary Urton

Otro caso de abuso y discriminación sexual, que involucra a Gary Urton, es el de Kimberley Theidon. Según ella misma, contaba con todos los méritos para merecer una cátedra en Harvard, pero se la negaron por ser defensora de casos de violencia sexual hacia las estudiantes de la mencionada universidad.

La profesora Theidon acogió una denuncia contra el profesor Theodore Bestor. El caso estuvo siendo evaluado por Gary Urton, presidente del Departamento de Antropología. Como parte de su declaración ante la justicia, Gary Urton defendió a su colega Theodore Bestor indicando que esa denuncia por “discriminación sexual” fue resuelta a favor de Harvard. El juez se llevó una buena impresión del caso. Theodore Bestor y Gary Urton continuaron haciendo de las suyas, para mal de las estudiantes.

 

Gary Urton y la PUCP

En este caso, según la fuente, las estudiantes se quejaban de que Gary Urton las acosaba constantemente. Un colega de esta fuente confesó que el profesor de Harvard solía hacer eso desde hace más de cuarenta años.

 

El costo de no complacer a Gary Urton

Un testimonio final, ya para concluir, es el de una estudiante peruana quien afirma que en el año 2012 se le invitó a Cuzco para que expusiera los avances de sus investigaciones en arqueología. Allí, le dijeron, estaría presente una eminencia en la materia (se refiere a Gary Urton). En un momento dado el profesor de Harvard le insinuó que dejaría la puerta de su habitación del hotel abierta, por si la estudiante deseaba pasar la noche con él, pero la joven rechazó la invitación. Unos años después, Gary Urton leyó un artículo de esta joven para luego evaluarlo con términos despectivos. La joven consultó a sus amigos si es que había algún error en su trabajo académico, pero ninguno encontró fallas. Sin embargo, presentó el artículo sin correcciones, aunque jamás fue publicado por la revista.

El testimonio de la víctima termina expresando que Gary Urton es una persona horrible, que no debería ocupar puestos de poder ni ser considerado para cargos académicos en los que eduque a jóvenes.

 

Conclusión

¿Existe un filtro que no sea necesariamente académico para seleccionar a las personas que se vinculan con la PUCP? El profesor Gary Urton es un acosador sexual por más que sea una gran eminencia en los estudios de los quipus incas. Un sujeto maligno que se une al grupo de acosadores que han infestado la PUCP en los últimos años.

Este es un ejemplo más de que excelencia académica no es algo compatible con la excelencia humana. Se han convertido en una farsa las trilladas palabras de los profesores de la PUCP —colegas entre sí— de que si fulano o zutano trabaja para la PUCP es porque reúne las condiciones para hacerlo. Allí lo tienen: Gary Urton será un académico infamemente recordado en la posteridad, por ser un acosador, y sus méritos académicos serán solo vestigios y ruinas.

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