La elitización de la PUCP

¿Alguna vez se preguntaron que consigue la PUCP por medio del progresivo incremento del costo de los estudios? Lamentamos, desde ya, que nuestra explicación pueda resultar desalentadora.

La hermana mayor de un amigo me comentó que, durante su paso por una academia universitaria, los tutores y profesores les solían hablar a los alumnos de que tenían fuentes, en la misma PUCP, que les comentaban que la Universidad Católica llevaría a cabo un “proceso de elitización”; el incremento paulatino del costo de los derechos académicos era solo la punta del iceberg. A esos preuniversitarios se les pretendía amedrentar para que estudien con mayor ahínco e ingresen a la PUCP lo más pronto posible. De esa manera su experiencia universitaria podría costearse con pensiones más accesibles.

Los destinos de ese dinero recaudado por la PUCP pueden ser muchos, pero hay uno que está bien claro. Si consideramos los últimos veinte años, la PUCP ha desarrollado un proceso de expansión a través de la creación de diversas instituciones con proyección hacia la sociedad peruana, e incluso mundial. Basta con mencionar el Instituto Confucio, Centrum y la Escuela de Gobierno, y quedamos cortos pues existen otros más.

A simple vista parecería loable que una universidad cree nuevas instituciones a fin de satisfacer las demandas profesionales. Muchos de los materiales que forman parte de esos programas son producidos en base a las ideas de los intelectuales de la PUCP, es decir su personal docente.

Por otro lado, el mantenimiento de estos proyectos de expansión se genera a partir de los propios ingresos de la universidad, y cerca de la mitad de estos provienen de los alumnos de pregrado. Aquí viene el detalle: mientras más se aumenta el costo de los derechos académicos más se reduce la presencia de alumnos de menores recursos económicos. Siguiendo este proceso, tarde o temprano la PUCP será una universidad solo para gente pudiente y más que pudiente. El amor por el pobre, que dicen tener, solo será la careta para consumar el destierro de los alumnos de menores recursos económicos del campus universitario a futuro.

Si consideramos el proceso denominado por la PUCP “formación continua”, vamos a tener un escenario en el que los estudiantes adinerados prosiguen sus estudios, con diplomados y posgrados, y modelados según la PUCP lo desee. Luego, al ser estos los hijos de la elite peruana, el resultado final será crear un grupo intelectual y profesional que dirija al país en base a las ideas nacidas en la PUCP.

En otras palabras, es una manera disimulada de tomar el poder y el control del Perú a través de los hijos de la élite, que serán los portadores y ejecutores de las ideas creadas por la PUCP. Negocio redondo. Para este objetivo, los pobres no sirven. Estamos viviendo un proceso de depuración masivo, actualmente, con gente que deja de estudiar porque no puede pagar las boletas. El humanismo de la PUCP es una careta, una vez más.

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